Information on Olive-Culture – Olivicultura

Carta / Letter 1

Carta / Letter 1

Introducción, Antonio Isern y El aceite de oliva virgen.

(scroll down for English Translation)

Quiero hacer algunas consideraciones antes de iniciar mis escritos.  Trataré los temas de mayor interés y controversiales relacionados con el olivar y sus productos.  Espero y tengo seguridad que las personas que los consulten encontrarán una ayuda clara, sencilla y eficaz para reafirmar sus conocimientos.

El saber que he acumulado durante los cincuenta años de trabajo profesional, lo he adquirido gracias a las respuestas contestadas, una y mil veces por el olivo, a las preguntas más o menos imaginativas que insistentemente le formulé cada día de mi vida.

Es fácil entender que “Olivia” no es una viñeta más o menos cómica ni un ardiz comercial, aunque tuviera ese resultado.  Es bien conocida la aportación de este milenario árbol a la cultura mediterránea, yo no soy ajeno a esta realidad, pero no he recibido su cultura histórica exclusivamente, sino por añadidura la científica, a la que modestamente espero haber aportado un granito de arena; el olivo ha sido y es mi compañero inseparable y fiel amigo.

Cuantas mañanas heladoras presenciamos juntos en los “tajos”, como las aceituneras arrodilladas, recogían del suelo los preciados frutos.  ¿Cuál sería el aroma y sabor del “zumo” extraído de tan maltratadas aceitunas?  Estas esforzadas mujeres no tenían más consuelo para aliviar y poder soportar el resto de la jornada, que acercarse a las románticas candelas y acariciar las piedras que conservarían el calor recibido de sus rescoldos.

Esto no es todo, gozaban de “descansos” estos “beneficios” era el tiempo autorizado para recibir el calor de las candelas, que les permitiría continuar con su jornada de trabajo.  Estos descansos se aprovechaban en ocasiones, para separar de las aceitunas los tallos cortados en el “acariciador” vareo.  ¿Dónde y de que yemas flores se conseguirá la futura cosecha?

Con escalofrío recuerdo el ruido que producían las varas golpeando los árboles.  La dureza de estas jornadas, se olvidaba en los atardeceres con los juegos insinuantes y amorosos entre mozos y mozas que propiciaban estos encuentros.  No sé expresar mis sentimientos de gozo, solidaridad y pureza, cuando me escapaba a hurtadillas, para dar la libertad que exige, la inevitable y deseada intimidad de estos idilios.

No tengo palabras para describir la provocativa lozanía de las mozas realzada por el calor desprendido de las brillantes ascuas aún encendidas y la excitación pura y sana de cuerpos y almas plenos de vida y esperanza.  Cuantos mozos y mozas se engendrarían en estos indescriptibles encuentros.

Mi nostalgia se vuelve tristeza al saber que no se repetirán; volverán los días de recolección mientras la tierra se preñe ¡pero aquellos que inventaros nuestros sueños, ¡esos no volverán!

Tantos atardeceres solitarios disfrutando el mar de olivares mecido en las suaves y armoniosas colinas de las estribaciones de “Sierra Mágina”.  ¿Por qué se tiene que llevar tanto el “progreso”?  ¡Cuantos reacuerdos!

Perdonen esta exteorización, pero brota en mí llena de espontaneidad.  Mi vida íntima está ligada a la profesional.  Todas estas experiencias fueron las piezas claves del “puzle” de mi olivicultura, que por supuesto está forzosamente enriquecida con la formación académica y la bibliografía consultada.

¿Pueden comprender la significación de “Olivia”?

Está claro el compromiso que tengo en cumplir con la sinceridad que exige mi discurso.  Para facilitar la comunicación he diferenciado tres grupos de personas:

a) Están muy interesados en recibir información que les permita tener ideas claras y concretas sin mayor profundización.  Sus preguntas sencillas muestran claramente el absoluto desconocimiento de todo lo relacionado con el producto que tan placenteramente están consumiendo.

b) Perfil de personas que sí quieren profundizar: consultan el Internet, asisten a cursos cortos de formación pero “intensivos”, participan en catas de aceites, etc.

De acuerdo con las conversaciones sostenidas en mi “venta directa” adivino también esa confusión, que es diferente, más erudita y en consecuencia por desgracia muy difícil de ayudar y en mi opinión más peligrosa.  Para nada pretendo infravalorar esas magníficas costumbres para enriquecer el conocimiento buscado.  De hecho hay muchas personas que si consiguen provechoso resultado, pero algo pasa; ¿por qué en general esta confusión está tan firmemente asentada.

c) Profesionales

Es posible que surgiese discusión sobre mis opiniones en algunos temas controversiales.  De ninguna manera pretendo ocasionar confusionismo, sino por el contrario que el resultado de esta discusión fuera claro para el lector y para mi enriquecedor, esto no implica que se consiguiera la solución al problema, pero sí que el lector pudiera sacar sus propias opiniones.

Sería conveniente citar la bibliográfica consultada.  Que quede bien claro que ni única pretensión es el aprendizaje.   Para mí la verdadera enseñanza, valga la redundancia, es la que enseña.  No la más erudita siempre es la mejor.

Perdonen que esta introducción no haya sido más corta y amena.  He insistido en llamarle trabajo al ejercicio de mi profesión, ya que junto con el amor han sido y son el aval de mi investigación tecnológica.

Para terminar quiero agradecer la confianza y ayuda que me dieron y todavía me dan aquellos que nunca usaron en vano la palabra “amistad” a pesar de que tan gallardamente la practicaron.  Estoy satisfecho porque al fin ven cumplidos sus insistidos deseos de que mis novedosas teorías y su confirmación fueran publicadas y posteriormente con frecuencia citadas por la bibliografía.  Solamente este hecho cumple mis sueños y si tuviera la suerte de conseguir ser útil para mis lectores y el futuro de  mis inquietudes se habrían convertido en tranquilizadora realidad.

Gracias,

Antonio Isern.

Introduction: Antonio Isern and His Olive Growing

I want to make a few observations before launching into my writing. I will deal with the themes of greatest interest and controversy as they relate to olive groves and their by-products. I hope and am quite sure that the people consulting these themes will find clear, simple and effective help that will strengthen their knowledge. The knowledge I have accumulated during my fifty years of professional work I have acquired thanks to the answers the olive tree gave me. Once and a thousand times the olive tree responded to me, to questions that I have insistently formulated each day of my life, questions that were sometimes more, and sometimes less imaginative

It’s easy to understand that “Olivia” is not some kind of comical vignette or business scheme, although it may provoke that reaction. The contribution this millenary tree has made to Mediterranean culture is well-known. I am not ignorant to this reality, but I haven’t received its culture exclusively through the historical path, but rather, in addition, along the scientific path. I modestly hope to have contributed my tiny little grain of sand to this scientific path. The olive tree has been and is my faithful and inseparable friend. How many countless mornings during the tajo, the harvest, did we witness together how the aceituneras, the women harvesting olives, knelt and gathered the precious fruits from the ground?!?! What would the aroma and flavor of the “juice” extracted from such mistreated olives be? These vigorous women had no other solace to lighten their burden and be able to stand the rest of their workday than to draw near the romantic fires and caress the stones holding the heat they received from their embers. Aside from these “benefits”, the women enjoyed “breaks”. On occasion, these breaks were taken advantage of to separate the olives from the stems cut during the “caressing” vareo, the firm striking of the tree branches with a long stick to shake the fruit from the tree. Where, and from what buds and flowers would the future harvest come? As I remember the sound the sticks made beating against the trees it gives me the chills even now.

The harshness of those long work days was forgotten during the suggestive and amorous games between the young lasses and lassies that propitiated these gatherings. I don’t know how to express my feelings of joy, solidarity and innocence as I sneaked away on the sly, to give liberty to those inevitable and desired intimacies those amorous relations caused. Nor do I have the words to describe the provocative freshness of the lasses, enhanced by the heat coming off the radiant embers, still burning, and the excitement of pure and healthy bodies and souls, so full of life and hope. How many lasses and lassies must have been begotten at those indescribable gatherings? My nostalgia turns into sadness when I realize they will not be repeated; the days of harvest will return as long as the earth still bears its fruit, but those that created our dreams, they will not return! So many solitary nightfalls enjoying the sea of olive groves swaying in the soft and harmonious hills of the Sierra Mágina foothills. Why does “progress” have to take so much away? Such memories!

Pardon this manifestation of feelings, but it buds within me, and springs forth in full spontaneity. My intimate life is bound to my professional life. All of these experiences were the key pieces of the “puzzle” of my olive growing which, naturally, is inevitably enriched by my academic formation and the bibliography I have consulted. Now do you understand the meaning of “Olivia”? My obligation to honor the sincerity that my discourse demands becomes clear. In an effort to clarify its message I have differentiated three kinds of people:

a) Those that are very interested in receiving information that allows them to have clear and concrete ideas, without delving any deeper. Their innocent questions clearly show their complete obliviousness of everything related to the product they are so pleasantly consuming.

b) A profile of the people that do want to study the theme in depth would reveal: they consult the Internet, they attend informative but “intensive” short courses, they participate in olive tastings, etc…

In the conversations I’ve had with the members of this group I also sense the confusion surrounding modern olive growing. Discussing and clarifying the situation will be the main objective of my remaining discourse. As a consequence of a more in-depth study of these themes, this confusion will be more erudite, difficult to help, and, in my opinion, more dangerous. I have no intention of diminishing the importance of those wonderful customs and/or events (intensive courses, oil tastings…) for those that receive great benefit from these activities. However, confusion about olive growing is deeply seated. What is happening?

c) The Professionals

It’s possible that among this group my opinions will cause debates about topics of a controversial nature. It is not my intention, in any way, to cause confusion about the matter. I intend, on the contrary, for these discussions to be enlightening for the reader and enriching for me; and that, even without solutions, the reader can arrive at his/her own opinion. In that way, it would be a good idea to cite the consulted bibliography. I want to make it very clear that my only goal is learning. Pardon the redundancy, but for me, true teaching is that which teaches. The most erudite isn’t always the best.

Please forgive that this introduction hasn’t been shorter and more pleasant. I have insisted on calling the profession I exercise work because, accompanied by love, they have been the guarantor for my technological research.

In closing, I would like to express my appreciation for the intimacy and help that those who have never used the word “friendship” in vain, have, and still give me. And, they practiced it so elegantly. I am satisfied because in the end they will see their insistent wishes for my innovative theories and conclusions fulfilled and published and subsequently, frequently cited in bibliographies. This is the only fact that could fulfill my dreams, and if I were lucky enough to be of use to my readers, my future doubts would become a tranquilizing reality.

Thank you,

Antonio Isern


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